Cura para la herida

Es el dolor de tu ausencia el que versa, es el dolor de esta herida abierta el que tensa la pluma a este escriba.

Es mi corazón el que late descompasado cuando recuerda tu piel erizada por mis caricias, es en mi alma desnuda donde emanan gotas de agua salada cuando recuerdo que alguna vez fuiste mía.
Y en parte aun sigues siendo mía, lo eres desde que nuestros labios se conocieron aquella maravillosa noche de noviembre, durante un pobre y puro amor, aun que en ciernes, y lo serás hasta el último verso de esta humilde pleitesía.
Y de nuevo es el dolor de tu ausencia el que versa, es el dulce sabor amargo de esta herida abierta, es mi corazón que cabalga descompasado sobre la pluma de este poeta.

Es en mi alma, seca y desnuda, dondo nacen las últimas gotas de agua salada, mientras la cicuta rasga mi garganta y me despido, al fin por siempre, de ti.

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2 comentarios en “Cura para la herida

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